Page 436 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
P. 436

increíble, aunque lo tengamos delante de los ojos.


            El  diálogo  que  la  gal  esa  señora  Williams  había



            mantenido  con  su  amiga  inglesa  debía  haberme


            puesto  en  el  buen  camino;  pero  la  pista  excedía


            todos los límites de lo posible, se apartaba de mi


            línea de pensamiento. Un paleontólogo puede ver


            monstruosas y significativas huellas en el limo de


            la  ribera  de  un  río,  pero  no  sacaría  más


            conclusiones que las que le aconsejase su propia



            ciencia; elegiría cualquier explicación antes que la


            obvia, ya que lo obvio resultaría ultrajante, según


            nuestros establecidos hábitos de pensamiento, que


            consideramos definitivos.



              Al día siguiente me fui a cierto lugar que conocía,


            no muy lejos de Penvro, a reflexionar sobre estas


            extrañas  cosas.  Me  encontraba  en  las  primeras


            fiases  de  desentrañamiento  del  rompecabezas,  o


            más bien tenía ante mí sólo unas pocas piezas y —


            siguiendo  con  la  figura—  mi  dificultad  era  la



            siguiente: aunque los trazos de cada pieza parecían


            tener un propósito y un significado, sin embargo


            no podía adivinar ni por asomo la índole del dibujo


            en  conjunto,  del  que  aquellos  formaban  parte.


            Evidentemente me figuraba que ocultaba un gran


            secreto;  lo  había  visto  en  el  rostro  del  joven


            granjero en el andén de la estación de Llantrisant,





                                                                                                          435
   431   432   433   434   435   436   437   438   439   440   441