Page 345 - La Penúltima Verdad - Philip K. Dick
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La penúltima verdad Philip K. Dick 345
avergonzaban de haber tenido que recurrir a tácticas
terroristas para obligarle a ir. Y ahora, pensó, su
presidente había vuelto con el artiforg; el viejo Maury
Souza sería reanimado y volvería a ocupar su empleo
anterior. Nuestra producción de robots continuaría y
haremos frente a los cupos de producción. Con la única
diferencia de que ahora vuestro presidente sabe la
verdad. Una verdad que ignoraba cuando se fue para
subir por el túnel y salir a la superficie de la Tierra...
donde descubrió lo que el comisario Nunes ya sabía
desde siempre.
Ahora no le extrañaba que Nunes se empeñase tanto en
que todos los trámites se hicieran por vía oficial... es decir,
por mediación de él mismo; no quería ningún contacto
directo con el mundo exterior.
A la luz de todo ello, no era extraño que el comisario
político fuese una pieza esencial en cada tanque.
Siempre había estado claro que el comisario político
desempeñaba una función vital para alguien...
presumiblemente para el Gobierno de Estes Park. Pero
sólo cuando él subió a la superficie y consiguió regresar
pudo comprender cuán vitales eran aquellas funciones, y
a quién beneficiaban.
‐Muy bien, ¡qué se le va a hacer! ‐dijo Nicholas a los
miembros del comité, soltando el picaporte‐. ¿Y qué se
propone hacer Carol? ¿Someternos a un proceso de
descontaminación?
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