Page 222 - Un caso de conciencia -James Blish
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desapareció de la vista y los pasajeros se encontraron
sumidos en un caos difuso y multicolor de sensaciones
inexpresables. No se veía, oía ni sentía nada, pese a lo
cual Michelis se sintió conmovido hasta la última fibra
de su ser una y otra vez. Lanzó un grito y, medio
aturdido, oyó gritar a otros invitados. Pugnó por
recobrar el dominio de sí mismo pero sin acabar de
conseguirlo y... No, ahora había logrado sobreponerse
o poco menos... Si pudiera serenar la mente aunque
sólo fuera un instante...
Por algún tiempo lo consiguió y pudo observar lo que
ocurría. El compartimiento en el que a la sazón se
encontraban era un largo corredor dividido por
invisibles corrientes de aire circulante en quince
subcompartimientos, en el interior de cada, uno de los
cuales había una humareda de color y en ella un
determinado gas que afectaba de forma inmediata al
organismo alcanzando de lleno al hipotálamo.
Michelis identificó la composición de varias de las
emanaciones: primitivos compuestos alucinógenos
sintetizados en el apogeo de la investigación con los
sedantes, a mediados del siglo veinte. Por entre la
bruma de los sentimientos de pánico, exaltación
religiosa, intrepidez desbordante, apetito de poder y
otras emociones de más difícil plasmación que cada
una de ellas inducía, creció en su interior la irritación
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