Page 350 - Un caso de conciencia -James Blish
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en connivencia activa con los secuaces del litino. En
otras partes la violencia no adquirió un carácter tan
sistemático, y aunque algunas voladuras de edificios
sólo pudieron realizarse en base a un plan
minuciosamente elaborado que permitiera la
colocación de los artefactos explosivos, no podía
hablarse de un plan general de actuación, pero
tampoco de una actitud «pasiva». o «no violenta»...
Cansado, maltrecho y anonadado, Ruiz‐Sánchez
permaneció a la espera en el exuberante verdor del
piso de los Michelis, como si parte de Litina le hubiera
acompañado hasta allí envolviéndole en su
frondosidad.
Pasados tres días la violencia fue menguando, al
menos en grado suficiente para que Michelis y Liu se
atrevieran a correr el riesgo de volver a su apartamento
en un vehículo blindado de las Naciones Unidas.
Aparecían con el rostro demacrado y macilento, tal
como Ruiz‐Sánchez imaginaba el suyo propio. Incluso
habían dormido menos que él. Sin pensarlo un instante
decidió no referirles lo sucedido con Agronski. Estaba
en su mano evitarles aquel horror, pero, en cambio, no
tenia más remedio que ponerles en antecedentes acerca
de lo ocurrido a las abejas.
El leve y acongojado encogimiento de hombros de
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