Page 352 - Un caso de conciencia -James Blish
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emitiendo en suave murmullo. Desde la emisión de
Egtverchi no había dejado de funcionar.
- Tengo ganas de apagar de una vez este maldito
trasto ‐ dijo Michelis con irritación.
No obstante, aumentó el volumen.
Noticias, lo que se dice noticias, no las había. Se
anunció que los disturbios cedían en intensidad,
aunque en algunos sectores de las zonas subterráneas
la situación seguía siendo explosiva. Se divulgó lo
ocurrido en Smolensko, pero sin ofrecer detalles
Egtverchi aún no había sido localizado, pero los
agentes de las Naciones Unidas esperaban que el
desenlace se produjera «en breve».
- «En breve», dicen ‐ se burló Michelis ‐, y le han
perdido completamente la pista. Al día siguiente de la
emisión, aseguraron que le iban a echar el guante, pues
habían dado con una pista que les llevó al escondite
donde aquél se había instalado para dirigir
clandestinamente la operación. Pero no estaba allí. Por
lo visto se escabulló un poco antes de que llegara el
destacamento. Ninguno de los miembros de su
organización tiene idea de dónde puede estar oculto.
Le suponían allí, y cuando se les dijo que no era así,
perdieron todo indicio.
- Lo cual significa que ha huido ‐ manifestó Ruiz‐
Sánchez.
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