Page 351 - Un caso de conciencia -James Blish
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Liu le resultó aún más duro de soportar que la muerte
de Agronski.
- ¿Todavía no le han localizado? ‐ interpeló Ruiz‐
Sánchez con voz enronquecida.
- Precisamente íbamos a preguntártelo ‐ dijo Michelis.
El espigado oriundo de Nueva Inglaterra se vio
reflejado en un trozo de espejo, encima de las cestas de
mimbre que contenían las plantas. Dio un respingo ‐:
¡Caray, vaya barba! En las Naciones Unidas todos
andan demasiado atareados para dirigirte la palabra y
darte otra cosa que no sean explicaciones
fragmentarias. Pensábamos que tú sabrías algo.
- No; no sé absolutamente nada. Según la QBC, las
partidas de civiles de Detroit se han rendido.
- Si, lo mismo que los terroristas a sueldo de
Smolensko. Dentro de una hora más o menos lo
anunciarán. En ningún momento imaginé que
pudieran salirse con la suya. Es imposible que
conozcan los pasadizos como las autoridades locales.
En Smolensko los insurrectos fueron contenidos
mediante el sistema de puertas de seguridad contra
incendios... Extrajeron todo el oxígeno de la zona que
controlaban sin que los rebeldes lo advirtieran. Dos de
ellos no volverán a contarlo.
Por la fuerza del hábito el sacerdote se persignó. En
el centro de la pared, la composición de Klee seguía
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