Page 355 - Un caso de conciencia -James Blish
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prevalencia del mal, o ante la perspectiva de verlo
implantado?
Quien llamaba era el inefable funcionario de las
Naciones Unidas. La expresión del semblante bajo el
extraño casquete era un tanto rara, y ladeaba la cabeza
como si no estuviera dispuesto a perder palabra. De
repente, casi de forma accidental, la curiosa pose del
hombre le hizo comprender el motivo. El funcionario
llevaba un audífono hábilmente disimulado.
Resumiendo: el jefe de comité de las Naciones Unidas
era sordo, y como la mayoría de los que padecen esta
tara física, se sentía moralmente disminuido. El resto
no era más que aparato, simple cobertura.
- Doctor Michelis, doctora Liu, doctor Ruiz‐Sánchez,
no sé por dónde empezar ‐ dijo ‐. Bueno; si lo sé. Les
pido mil perdones por mi pasada actitud de dureza y
demás desatinos. Estábamos en un error. ¡Santo Dios!
¡y de qué manera! Ahora les corresponde actuar a
ustedes. Necesitamos de sus servicios con suma
urgencia, si se dignan colaborar. No les culparé si
rechazan nuestra propuesta.
- ¿No hay amenazas esta vez? ‐ le espetó Michelis,
con implacable desdén.
- No, y por favor, les ruego me disculpen. En esta
ocasión quien recaba su colaboración es el Consejo de
Seguridad. ‐ Su rostro se contrajo súbitamente, pero en
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