Page 356 - Un caso de conciencia -James Blish
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seguida  se  recompuso ‐.  Me  presté  voluntario  para


             formularles a ustedes la petición. Les necesitamos sin

             demora en la Luna.


               - En la Luna! ¿Por qué?

               - Hemos dado con Egtverchi.

               - No es posible ‐ exclamó Ruiz‐Sánchez, con más


                 agresividad de la que pretendía ‐.

             ¿Cómo iba a procurarse un pasaje? ¿Acaso ha muerto?

               - No, no está muerto. Y tampoco está en la Luna... No


             era mi intención inducirles a este equivoco.

               - Entonces, por lo que más quiera, díganos dónde

                 está.


               - Camino de Litina.




               El viaje a la Luna mediante cohete‐transbordador era

             incómodo,  fatigoso  y  largo.  Siendo  el  único  trayecto

             espacial en que no era posible prevalerse ‐por ser una


             distancia muy corta‐ de la supervelocidad de Haertel,

             un  vehículo  proyectado  en  función  de  este  último


             presupuesto hubiera pasado de largo sobre el objetivo.

             En       definitiva,            era        un        recorrido            que         había

             experimentado  pocas  mejoras  tecnológicas  desde  los


             viejos  tiempos  de  Von  Braun.  Sólo  después  de

             transbordar desde el cohete a la nave lunar provista de

             paletas,  que  surcó  los  mares  de  polvo  hasta  el


             observatorio  del  conde  dʹAveroigne,  pudo  Ruiz‐



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