Page 718 - Anatema - Neal Stephenson
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cruzar la puerta en lugar de expulsarme o de castigarme a
pasar los siguiente cinco años en compañía del Libro. Con
esas formalidades resueltas, conjuré un sueño de una
buena cena en un espléndido y antiguo refectorio de
Tredegarh en el que fras y sures de todo el mundo alzaban
sus copas de algo de muy buen sabor en honor a Ala y a
mí por haber realizado la observación de la cámara del
agujerito. Luego el ensueño adoptó un cariz más íntimo
relacionado con un largo paseo por un jardín privado… lo
que me dejó adormilado. No estaba saliendo como yo
había esperado. La parte de mi cerebro encargada de las
ensoñaciones conjuraba ésa para confortarme y
arrullarme, no para despertar pasiones.
Un cambio en la inclinación del trineo me despertó lo
suficiente como para darme cuenta de que me había
dormido.
De camino al polo, habíamos seguido un istmo
achaparrado. Dos placas tectónicas habían chocado en el
lejano norte creando una cordillera montañosa difícil de
superar de no estar enterrada bajo dos millas de hielo.
Durante el último día o así el continente se había
ensanchado bajo nuestros pies, pero habíamos
permanecido en el lado derecho o (ahora que nos
dirigíamos al sur) oeste. No en el mismo borde, porque la
costa era una zona montañosa de subducción. Había poco
terreno llano entre ella y el mar helado, y en su mayoría
lleno de glaciares traicioneros y grietas que bajaban desde
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