Page 719 - Anatema - Neal Stephenson
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las montañas. Por lo tanto, los trenes de trineos se
mantenían algunas millas hacia el interior desde la
cordillera costera, recorriendo una meseta de hielo estable.
Allí se encontraba el puerto de trineos, desde donde las
carreteras cruzaban hielo, tundra y taiga hasta enlazar con
la red de transporte que se ramificaba por todos los puntos
del Mar de Mares. Pero el primer puesto avanzado en esa
dirección se encontraba a cientos de millas de distancia.
Los contrabandistas, como el hombre que conducía mi
trineo, no ganaban dinero llevando a sus pasajeros a tanta
distancia. En su lugar, viraban a la derecha, al oeste,
eludiendo el puerto de trineos, y tomaban uno de los tres
pasos que atravesaban la cordillera costera para conectar
con los puertos de la orilla oceánica. Los rompehielos
llegaban a ellos desde el sur.
Cord, Sammann y los Crade se limitarían a subir a sus
transbores y partir al sur desde el puerto de trineos. Si el
tiempo hubiese sido mejor y ese día hubiesen trabajado los
contrabandistas de corta distancia, le habría pagado a uno
para que me llevase al otro lado del puerto de trineos y me
dejase en la carretera, unas cuantas millas al sur, donde
podría haberme limitado a subir al transbor de Yul. En
lugar de eso, mis cuatro acompañantes viajarían sin mí un
par de días hasta una zona más templada, luego girarían
al oeste y cruzarían las montañas hasta un puerto llamado
Mahsht, el puerto de origen de la flota de rompehielos.
Mientras tanto, yo compraría un pasaje en uno de los
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