Page 900 - Anatema - Neal Stephenson
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a  sacar  equipo.  Dos  de  ellos  se  subieron  al  andamio,


          echaron al fra que estaba dentro, y comenzaron a reunir

          muestras y tomar fototipos.

            Naturalmente,  los  soldados  habían  ido  primero  por  la


          sonda.  Se  comunicaban  bien  entre  sí  porque  sus  trajes

          disponían  de  intercomunicadores  inalámbricos,  pero  no

          podían escucharnos ni hablarnos con fluidez. Cuando nos


          hablaban, era para darnos órdenes, y cuando escuchaban

          era con algo peor que escepticismo… como si sus oficiales

          les  hubiesen  advertido  de  que  los  avotos  intentarían


          lanzarles hechizos. Es posible que los que habían entrado

          en la sonda viesen el fluido rojo, pero no era tampoco tan


          evidente:  la  cápsula  tenía  muy  poco  espacio  libre,  la

          iluminación era mala y los asientos de aceleración estaban

          tapizados  de  un  material  oscuro  sobre  el  que  no


          destacaban las manchas. Las protecciones faciales de los

          cascos de los soldados no hacían más que empañarse. Sus


          manos  enguantadas  no  podían  sentir  la  humedad

          pegajosa, los dispositivos de filtrado de aire eliminaban

          todos  los  olores.  De  pie  cerca  de  la  sonda,


          acostumbrándome  al  collar  alrededor  del  cuello,

          comprendí que podía llegar a pasar mucho tiempo antes

          de que alguno de los soldados se diese cuenta de que una


          Geómetra había descendido en la cápsula y yacía muerta

          a  cien  pies  de  distancia  en  la  parte  posterior  de  un

          transbor.  Los  mil  millones  de  personas  que  lo  estaban


          viendo por el Reticulum gracias al vídeo de Sammann ya



                                                                                                          900
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