Page 84 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
P. 84

En esos momentos y de manera repentina le asaltó un

         horrible  pensamiento.  ¿Qué  habían  introducido  los

         proyectores  de  pensamientos  en  su  propia  mente  en


         respuesta a sus deseos en ese olvidado paraíso que tan a

         disgusto  había  abandonado?  ¿Habían  sido  sus  propios

         pensamientos y deseos ocultos, tan poco respetables y tan


         indignos como los de los otros soñadores?

                Era una idea poco confortante y trató de apartarla de

         su  mente  cuando  volvió  a  sentarse  ante  los  mandos  del

         panel  central  de  control.  Primero  desconectaría  los


         circuitos  y  seguidamente  sabotearía  los  proyectores,  de

         modo  que  jamás  volvieran  a  poder  ser  utilizados.  La

         maldición  que  Comarre  había  dejado  caer  sobre  tantas

         mentes, sería rota para siempre.


                Peyton se adelantó para arrancar los conectadores de

         los  circuitos  múltiples,  pero  no  llegó  a  terminar  su

         movimiento.  Gentilmente,  pero  al  mismo  tiempo  con  la


         suficiente firmeza, cuatro brazos de metal atenazaron su

         cuerpo  desde  detrás.  Pataleando  y  tratando de  desasirse

         fue  alzado  en  el  aire  y  arrastrado  hacia  el  centro  de  la

         habitación lejos de la mesa de control. Allí fue colocado de


         nuevo en el suelo y los brazos metálicos le soltaron.

                Más indignado que alarmado, Peyton se dio la vuelta

         para enfrentarse a su captor. Lo miró fijamente, desde unos

         dos metros de distancia y se dio cuenta de que era el robot


         más complejo y perfecto que jamás hubiera visto. Su cuerpo




                                                                                                            83
   79   80   81   82   83   84   85   86   87   88   89