Page 88 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
P. 88
sabe mis intenciones?
—Tengo que evitar que cause daño a Comarre.
Eso, pensó Peyton, resultaba bastante razonable.
—Supongamos que me vaya ahora. ¿Le satisfaría eso?
—Sí, eso sería lo mejor.
Peyton no pudo contener una sonrisa irónica. El
Ingeniero seguía siendo un robot pese a estar tan cerca del
ser humano. Era incapaz de la astucia y esto, tal vez, le daba
a Peyton cierta ventaja. De un modo u otro debía
arrastrarlo con algún truco para hacerle revelar sus
secretos. Pero una vez más, el robot leyó sus pensamientos.
—No lo permitiré. Ya ha aprendido demasiado de lo
que ocurre aquí. Tiene que marcharse en seguida. Utilizaré
la fuerza si es necesario.
Peyton estaba decidido a luchar para conseguir ganar
tiempo. Al menos podía tratar de averiguar los límites de
la inteligencia de esta divertida máquina.
—Antes de marcharme, dígame una cosa. ¿Por qué le
llaman a usted el Ingeniero?
El robot respondió con bastante rapidez:
—Si se producen graves averías que no pueden ser
reparadas por los robots, soy yo el encargado de ellas. Yo
podría volver a construir Comarre si se hiciera necesario.
Normalmente, cuando todo funciona bien, yo estoy en
reposo.
¡Qué ajena al ser humano era la idea de «reposo»! Y por
87

