Page 795 - LIBRO DE ACTAS-II-JORINVEDUC-2016
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tecnologías en el aula, resultando producciones muy cercanas a las que ellos consumen y producen
fuera del ámbito escolar.
Por otro lado, la obra recogida y reformulada en formato digital permite visualizarla de otro
modo, esto es, en otra calidad material, lo cual incluye otra carga de significados. El formato digital
provoca versiones diferenciadas de imágenes bidimensionales logradas con procedimientos
tradicionales (dibujo, pintura, etc), básicamente porque las relaciones formales (producto de la
sintaxis de los elementos del lenguaje plástico que permiten la concreción de la imagen) se
manifiestan por fuera de la materialidad propia de dichos procedimientos, adquiriendo los rasgos de
lo digital, que intensifica de modo peculiar la posibilidad expresiva de cada elemento formal (línea,
forma, color, etc) derivándolo a otra dimensión diferente de lo logrado “manualmente”. No se
pretende desde estas reflexiones establecer juicios de valor sobre cada soporte material, sino
encontrar la relevancia que puede significar en el contexto de una clase, el uso particular de ellos. En
este sentido, es importante destacar dentro del ambiente en el cual se llevó a cabo esta experiencia,
a las estudiantes involucradas, adolescentes, usuarios competentes de las nuevas tecnologías de la
información y la comunicación y hábiles manipuladores de imágenes digitales, para los cuales resulta
altamente significativa la transformación de imágenes de distinto soporte, la experimentación con
otra materialidad, su reproducción y su inclusión en el formato de otro tipo de iconicidad.
Se trataba de plantear un interrogante, un conflicto, una tensión que no se develaba de modo
explícito en el momento inicial, sino que se generaban en el desarrollo de la obra, a través de la
selección y despliegue de aquellas capacidades personales necesarias para resolver el problema que
planteaba el proceso productivo. Sin embargo, el conflicto presentaba un anclaje desde lo afectivo,
algo con lo cual lasestudiantes se sentían identificadas y en este caso la producción de una imagen
constituyó “una cuestión de negociación cualitativa” (Eisner ,1994) 455 .
En este sentido, el límite de la experiencia artística y la posibilidad de operar con un sistema
simbólico en relación a la construcción de sentido está dado por el uso de dicho sistema, por la carga
simbólica que se pueda imprimir en un objeto, en una materialidad, pero también en la lectura que
se pueda hacer de los discursos que portan otros objetos simbólicos. Estas posibilidades están en
gran medida implícitas en la vida de las aulas, en la materialidad que circula y se manipula en ellas.
Esa materialidad de los productos culturales, densa y compleja como herencia, se actualiza
en la interpretación, en el desentrañar los sentidos velados, que resultan enigmáticos porque fueron
amasados según otras lógicas. Dicha actualización, en términos de experiencia de aprendizaje
artístico, resulta totalmente relevante puesto que representa la posibilidad de la conjetura, de la
pregunta hacia lo que se tiene internalizado, con lo que se puede operar intelectualmentey construir
algo a partir de él. Y en este sentido, el currículo como selección de valores, espacio de poder y de
conocimiento, que estructura las prácticas de transmisión institucionalizadas, puede entenderse
como posibilidad de modelar la conciencia, no para asumir lo establecido, sino justamente para
cuestionarlo.
En la experiencia de la práctica, los estudiantes aceptaron el desafío de movilizar visiones
estructuradas de las artes, una organización del repertorio artístico basada en un abordaje
cronológico que inscribe una perspectiva de evolución de movimientos, estilo, obras. Dicha
perspectiva responde a la idea de progreso de la modernidad que imprime la idea de que toda
producción artística supera en el devenir histórico a otras obras generadas en el pasado.
Una comprensión más amplia de los procesos culturales y la posibilidad de intervenir en ellos, exige
superar esta perspectiva. Asimismo, implica que los sujetos puedan operar con los sistemas
simbólicos contemplando los contextos históricos en los cuales se generan, pero proponiendo nuevas
claves de lectura, apropiación e intervención a partir de los dispositivos actuales, esto es los modos
actuales de interactuar con la cultura.
455 Eisner, E. (1994). Cognición y curriculum. Una visión nueva. Buenos Aires: Amorrortu Editores.
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