Page 414 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
Sergio mismo se avergonzó al darse cuenta de que el
húmedo y caliente aliento de Marta en su oído le estaba
excitando de una forma totalmente inesperada en estas
circunstancias; o quizá precisamente por la tensión
nerviosa derivada de ellas. Mientras que hasta ahora la
desnudez de los demás y la suya propia habían pasado
ante sus ojos sin producir efecto alguno, en este
momento no era así. Volvió los ojos, evitando el mirar
a Marta, y tratando de que ésta no se diera cuenta de
su evidente excitación.
Hubo nuevos charloteos en el exterior de la celda. La
pareja de mandriles que había traído al pobre Zacarías
regresó nuevamente. Pero debía haber alguien más,
oculto a la vista, porque los dos brutos, sin hablar,
miraban hacia el lugar por donde habían venido. El
carcelero abrió la reja, mientras los recién llegados
apuntaban con sus aguzadas lanzas hacia el interior...
Hubo como un susurro apagado, apenas audible,
proveniente del lugar a donde miraban los dos
gigantescos mandriles.
—Hʹmbre con rʹfle... —dijo uno de ellos—. Quʹ salga.
Un nuevo bisbiseo más intenso.
—Rʹfle mʹgnetico —el rostro del mandril se retorció
casi cómicamente al pronunciar la difícil palabra—.
Afuera, aprʹs.
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