Page 224 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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voluntaria. Toda Posidonia era una ciudad tomada por
los generales y oficiales macedonios, y por lo que le
habían contado buena parte de la aristocracia local les
había cedido sus casas y se había trasladado más al sur,
a Velia.
Cleopatra misma lo llevó de la mano al baño, y
cuando las esclavas terminaron de llenar la gran tina
con agua caliente las despidió. Mientras le ayudaba a
quitarse la ropa, ambos se pusieron al corriente sobre
lo que había ocurrido durante su separación, casi dos
meses atrás. Pérdicas se metió en el agua y suspiró de
placer mientras ella le frotaba la espalda.
—Debería regañarte por haber venido —dijo, con
los ojos cerrados—. Sería mejor que te hubieses
quedado en Pela. Éste es un campamento militar.
—Ya perdí a un marido en estas tierras. No estoy
dispuesta a que me vuelva a pasar.
Cleopatra había estado casada con Alejandro de
Epiro, su propio tío, el primer rey griego que había
plantado el pie en Italia para morir poco después en el
campo de batalla.
—Además —añadió ella—, si mi hermano está aquí
es porque piensa convertir este país en una segunda
Macedonia. Y quiero que Neoptólemo esté cerca de él
y aprenda a comportarse como un futuro rey.
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