Page 228 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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cuanto llegue Néstor atenderá mi gestación. ¿Sabes que

            le abrió el vientre a la egipcia y le sacó dos niños? Y los


            tres están bien.


                  —No tenía ni idea.


                  Aún  así,  Pérdicas  estaba  preocupado.  Aunque

            parecía  más  joven,  Cleopatra  ya  tenía  treinta  y  seis


            años. Había sido madre tres veces, dos de Alejandro y

            una  de  él  mismo,  y  los  tres  niños  estaban  vivos.

            Demasiado tentar al destino y a Ilitía. Pérdicas no tenía


            hijos varones, pero había adoptado a Neoptólemo, de

            modo que legalmente ya tenía un primogénito, y con la

            pequeña  Berenice  le  bastaba  para  satisfacer  sus


            instintos paternales.


                  Se quedó mirando a Cleopatra, sin decir nada. No

            era  tan  arrebatadora  como  Roxana,  ni  poseía  la


            inquietante belleza de su madre Olimpia, que con casi

            sesenta  años  seguía  siendo  atractiva  y  peligrosa  a


            partes  iguales.  Pero  a  él  se  le  antojaba  acogedora  y

            familiar  como  una  cabaña  cálida  en  la  montañosa

            Orestis,  como  un  fuego  encendido  en  una  noche  de


            invierno mientras alrededor aúllan los lobos que bajan

            hambrientos de las cumbres.


                  —Se te están arrugando las yemas de los dedos —le

            dijo ella—. Si te presentas así ante mi hermano, sabrá


            que te has estado entregando a la molicie.





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