Page 234 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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CAMINO DE ROMA
Al día siguiente de la batalla del monte Circeo,
Gayo Julio ofreció un sacrificio a Fortuna Victrix.
Después de serle esquiva mucho tiempo, la divinidad
le había sonreído brindándole la oportunidad de
derrotar a las tropas macedonias justo la víspera del día
en que expiraba su turno de mando en la Segunda
Legión. El tribuno, que no creía en las casualidades,
veía en lo sucedido el mensaje evidente de que su
suerte iba a mejorar.
Gayo también inmoló una paloma a Venus, la diosa
de la que procedía su familia. Por las tradiciones que
en su casa se pasaban de padres a hijos, siempre había
sabido que las raíces de su linaje se remontaban a los
nebulosos tiempos de Alba, la mítica ciudad de la que
partieron los gemelos para fundar Roma. Cuando su
hermana Julia y él eran niños, su padre cogía una vara
verde de abedul y les tomaba la lección.
—¿Cuál es el nombre de vuestro abuelo?
—Numerio Julio César.
—¿Y el de su padre?
—Gayo Julio César.
—¿Y el de su padre?
—Numerio Julio César.
—¿Y el de su padre?
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