Page 26 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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que abanicara con más ganas.


                  —Después, cuando Alejandro muera —prosiguió—

            , iremos a Macedonia.



                  Cuando  Alejandro  muera.  A  Pérdicas  le  seguía

            sonando  duro,  pero  se  iba  acostumbrando  a  la  idea.

            Ahora que tenía en la mano la bolsa con el veneno y


            que  pasaban  de  la  pura  abstracción  a  algo  más

            concreto, casi se sentía liberado.


                  —Tendremos que viajar rápido —dijo Pérdicas—.

            Hemos de llegar antes que Crátero, y sobre todo antes


            que Casandro.


                  —Llevo años viajando con el ejército. ¿Alguna vez

            me he quejado?



                  —No.  Eres  una  mujer  dura  —dijo  Pérdicas,

            acariciándole la barbilla en gesto paternal, pero al ver

            la mirada de través de Roxana apartó la mano. Cuando


            hacía planes no estaba para carantoñas.


                  —Mi hijo nacerá en Macedonia para que lo coronen

            rey, y luego volveremos a Susa. Babilonia no me gusta.


                  —Los  macedonios  somos  gente  orgullosa.  La


            asamblea  de  los  guerreros  siempre  ha  elegido  a  su

            soberano  entre  los  Argéadas,  pero  no  se  le  puede

            imponer una decisión.



                  —Yo te digo que elegirán al hijo de Alejandro.





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