Page 310 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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tarde o temprano lo han de matar? —Ya te lo he dicho:
asesinos, bandidos, esclavos fugitivos... A veces el que
se presenta para Rey del Bosque es un loco, o alguien
que lo hace sólo por devoción a Diana. Lo habitual es
que sólo viva un año, pero no es tan malo. Las gentes
del lugar le traen comida, miel y vino. Y creo que las
muchachas de los alrededores suelen venir a visitarlo
—añadió con una sonrisa muy peculiar. Este tipo es un
mujeriego, pensó Néstor, y le irritó sin saber por qué.
Claro que lo sabía. Era por Clea. Gayo Julio era el
típico seductor que engatusaba a adolescentes
soñadoras como la siracusana.
—¿No se supone que Diana es una diosa virgen?
No llegó a escuchar la respuesta de Gayo, porque
los susurros de los asistentes habían ido subiendo de
volumen hasta convertirse en un coro discordante de
insultos dirigidos a Mirmidón, que les observaba sin
mover un dedo. El viejo patricio dio una orden, y esta
vez Néstor sí la entendió.
—Omnes sex!
Los lugareños desataron a los seis cautivos y les
entregaron armas variadas: tres espadas, un machete,
un hacha de bronce y hasta un bieldo con cuatro largas
púas. El centurión se acercó a Gayo y le comentó en
tono preocupado:
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