Page 332 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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de un repentino prurito de castidad, había ordenado

            que expulsaran del campamento a todas las mujeres,


            decentes  e  indecentes  por  igual.  Pero  pocos  días

            después el tío del escudo vino con la historia de que

            iban  a  traer  a  mil  mujeres  que  moraban  en  una  isla


            volcánica frente a Neápolis. Al parecer habían matado

            a todos los varones de la isla, igual que las habitantes


            de Lemnos en la leyenda de los Argonautas, y ahora,

            arrepentidas y aburridas, deseaban visitar a los griegos

            para tener coyunda con ellos y repoblar su pequeño


            país.


                  Al  día  siguiente  del  tránsito  de  Ícaro,  Adimo  les

            vino con rumores sobre una escaramuza entre tropas

            macedonias  y  romanas.  Por  lo  visto,  una  flotilla


            procedente  de  Sicilia  había  sido  dispersada  por  los

            mismos  ventarrones  que  habían  sufrido  en  el


            campamento de Posidonia unos días atrás. En esa flota

            viajaba una nave gigante construida en las atarazanas

            de Siracusa, que se había perdido en la tempestad y


            había aparecido muy al norte, más allá de la Campania.

            A  Demetrio,  esta  parte  de  la  historia  le  resultó


            inverosímil, pues según Adimo, o más bien según el tío

            del escudo, el barco en cuestión llevaba a bordo dos mil

            personas, lo cual era evidentemente imposible. A partir


            de ahí, lo demás también era difícil de creer. Según la

            historia,  del  barco  gigante  habían  bajado  dos




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