Page 370 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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Con  mucho  cuidado,  Néstor  acercó  la  llama  al

            rostro de la niña. Después sacó de una de las varias


            bolsas que llevaba al cinto un fragmento de cristal de

            roca pulido y lo colocó sobre el ojo de Lila. Gayo Julio

            se acercó para curiosear y se sorprendió al ver que el


            iris de su hermana había crecido al doble de tamaño.

            Durante  un  segundo  creyó  que  el  médico  había


            realizado algún hechizo maligno que dejaría deforme

            para  siempre  a  Lila,  pero  cuando  Néstor  aplicó  el

            cuarzo al otro ojo descubrió que el aumento era sólo un


            artificio producido por el cristal.


                  —Observa  bien  y  dime  qué  ves  —dijo  Néstor,

            cambiando de nuevo el cristal de un ojo a otro.


                  Gayo se inclinó sobre Lila. De cerca, su aliento se


            notaba seco y febril, y eso le recordó una ocasión en

            que,  con  dos  o  tres  años,  se  puso  enferma  de  la

            garganta y él la tuvo en brazos toda la noche. Entonces


            también olió la fiebre en su aliento y pensó que se podía

            morir,  pero  aquella  infección  parecía  una  minucia


            comparada con el mal que sufría ahora.


                  Entonces se dio cuenta de lo que quería decirle el

            médico.


                  —Tiene  la  pupila  izquierda  más  grande  que  la

            derecha.



                  —Quería que me lo confirmara alguien con la vista




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