Page 375 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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barbilla a un lado.


                  —Vamos  a  hacerlo  ya  —dijo  Néstor—.  Hay  que

            aprovechar que está tranquila. Prefiero dormirla ahora


            que no tiene convulsiones.


                  El esclavo le trajo la cazuela con la esponja caliente.

            El médico la cogió, la escurrió un poco sobre el agua y


            después se la acercó a la niña.


                  —Huele mal... —se quejó ella.


                  Néstor le agarró la cabeza con una mano y con otra

            le  apretó  la  esponja  contra  la  nariz  y  la  boca.  Lila


            lloriqueó  un  poco,  pero  enseguida  sus  gemidos  se

            hicieron más débiles y no tardó en cerrar los ojos.


                  —¿Qué es eso? —preguntó Gayo.


                  —Una               esponja             somnífera.                 Se         prepara


            sumergiéndola en una mezcla de adormidera, beleño y

            mandrágora puesta al fuego. Cuando la cocción hierve

            y termina de evaporarse, se deja secar la esponja y se


            guarda. Después, sólo hay que meterla en agua caliente

            para que los fármacos recuperen su poder.


                  —Los  médicos  griegos  poseéis  una  magia


            asombrosa.


                  —Esto sólo lo utilizo yo —dijo Néstor, dejando la

            esponja de nuevo en la cazuela—. Tiene su peligro, y


            más con una niña tan pequeña. Pero no podemos correr

            riesgos. Si el escalpelo se me escapa el grosor de una


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