Page 371 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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más joven que yo. Lila —añadió dirigiéndose a la niña.
—Qué... —respondió ella con voz débil.
—Ten hellenikén glossan gignoskeis?
—Sí, sabe algo de griego —contestó Gayo por ella.
Él mismo había empezado a darle lecciones el año
pasado.
—Me gusta tu muñeca —dijo Néstor, vocalizando
muy despacio—. ¿Cómo se llama?
—Pulcra.
El médico cogió a Pulcra, le colocó bien la cabellera
de lana y se la puso a Lila en los brazos. Después se
levantó y le hizo una seña a Gayo. Ambos salieron de
la habitación.
—¿Puedes hacer algo por ella? —preguntó el
patricio.
—Aunque sé que después de lo que he dicho parece
una paradoja, tengo que sangrarla. Pero no en un brazo
ni en una pierna. En la cabeza.
—Haz lo que sea menester.
—No me he explicado bien. —Néstor le miró a los
ojos—. No consiste en abrirle una rajita sin más y
esperar a que gotee la sangre. Tengo que perforarle el
hueso del cráneo y sacar el líquido que se le ha
acumulado debajo.
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