Page 397 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 397

—Nuestro despliegue en cuña evita esa dispersión.

            Para empezar, los jinetes y caballos que forman en el


            vértice son los más valientes y en la punta de la cuña

            va el jefe de la formación.


                  Ésa era la clave. La areté del jefe, fuera Alejandro


            montado en Amauro o el propio Pérdicas a lomos de

            su yegua Aicmé, daba ejemplo a sus hombres, que se

            avergonzaban de quedarse atrás y, al mismo tiempo,


            veían que era otro guerrero quien iba a chocar primero

            con las filas enemigas, lo cual les tranquilizaba. Algo

            parecido  les  ocurría  a  los  caballos,  al  fin  y  al  cabo


            animales  de  manada.  Para  ellos,  embestir  contra  el

            enemigo no era muy distinto de huir en estampida de

            una amenaza. Sólo se precisaba que los corceles que


            encabezaban                  la       carga           fueran            especialmente

            dominantes y fogosos y, sobre todo, que obedecieran a


            sus amos.


                  —Aun  así,  una  carga  de  caballería  no  es  coser  y

            cantar como tú crees.


                  —No soy tan novato, tío. En Tracia participé en una


            batalla.


                  —Lo sé. Me contaron que mataste a un bárbaro con

            tu lanza —dijo Pérdicas, rodeándole los hombros con

            el brazo—. Pero ¿a que los hombres a los que pusisteis


            en  fuga  no  formaban  una  pared  de  escudos  y  picas

            como hacen los nuestros?


                                                              397
   392   393   394   395   396   397   398   399   400   401   402