Page 401 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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monturas para evitar un choque frontal que habría sido
tan desastroso para atacantes como para defensores. A
dos pasos de la línea enemiga, habían combatido
contra la primera fila espartana desde sus caballos. Al
comprobar que, pese a la mayor longitud de sus lanzas,
no obtenían grandes resultados, se habían retirado.
Pero en la segunda carga, cuando Pérdicas ordenó
conversión izquierda a diez pasos de la pared de
escudos, un venablo atravesó el cuello del corcel que
montaba Pítaco, el oficial que cabalgaba a su derecha.
El caballo, muerto o agonizante, continuó con su carga
sin hacer caso a las órdenes de su jinete y se precipitó
derecho contra los espartanos. Era un animal muy
grande, no el más alto pero sí el más pesado del
escuadrón, y su enorme masa chocó sin ningún control
contra dos hoplitas de la primera línea. El caballo los
aplastó bajo su mole y de paso derribó a los cuatro
siguientes, mientras Pítaco volaba por los aires y se
ensartaba en las lanzas de la cuarta fila.
Los jinetes que seguían a Pítaco por la parte exterior
de la cuña vieron la confusión creada por el tremendo
choque y, en vez de girar como los demás, penetraron
en la grieta y aprovecharon el peso de sus monturas
para seguir empujando y abrir hueco a lanzazos.
Pérdicas, que había visto de reojo lo sucedido, hizo que
toda la formación girara sobre sí misma como una
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