Page 403 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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PIEDRA, FUERA Y PAPIRO
Fuera de las murallas de Roma, entre un largo
meandro del río Tíber y las laderas del monte Pincio,
se extendía el campo de Marte. Había en él un par de
bosquecillos y algunos santuarios desperdigados,
como el altar de las divinidades infernales erigido junto
a las fuentes sulfurosas del rincón noroeste; pero la
mayor parte del terreno era una vasta explanada donde
pacían los caballos del ejército y se reunían y
adiestraban las legiones. Aquel día les había tocado el
turno a la Tercera y la Cuarta, que practicaban cambios
de filas y manípulos entre astados y príncipes. También
habían acudido los triarios; los veteranos disfrutaban
de muchos privilegios, como el de saltarse la
instrucción en días ordinarios, pero la amenaza de
Alejandro a menos de doscientas millas de Roma había
hecho que la disciplina se reforzara.
Al mismo tiempo, en la zona norte del campo,
largas colas de ciudadanos formaban ante las mesas de
alistamiento. El dictador había decidido que la
amenaza de Alejandro exigía medidas extremas y
había ordenado reclutar cuatro legiones más. Por
primera vez en su historia, Roma pondría en el campo
de batalla ocho legiones, y había exigido a los aliados
que contribuyeran al esfuerzo bélico con otras ocho.
Mientras, las herrerías de la ciudad y de los alrededores
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