Page 408 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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—Bien, tribuno —dijo sin mirarle—. No tengo toda

            la mañana. Preséntame tu informe.


                  —Dos días antes de los idus de sextil me encontraba


            con un destacamento de la Segunda Legión Quirinal

            vigilando  las  obras  de  la  Vía  Junia  en  las  Ciénagas


            Pontinas. A eso de la hora nona un grupo de lugareños

            despavoridos se presentó ante mí.  Venían del monte

            Circeo y me informaron de que un barco enorme, más


            grande  que  su  propia  aldea,  había  arribado  a  sus

            playas.


                  —¿Gente fantasiosa e ignorante!


                  —Es lo mismo que pensé yo, Lucio Papirio. Pero al


            describirme el armamento de los hombres que viajaban

            a bordo, incluyendo máquinas que disparaban piedras

            y flechas del tamaño de lanzas, deduje que se trataba


            de  soldados  griegos  o  macedonios  que  se  habían

            extraviado al norte de su ruta.


                  —¿Qué  te  hizo  deducir  tantas  cosas,  tribuno?  —


            preguntó Papirio con sorna, volviéndose hacia él.


                  —Durante  el  día  anterior  el  Líbico  había  soplado

            con mucha fuerza, y por la noche se había desatado una

            tormenta.  Cualquier  barco  que  hubiese  estado  en  el


            mar se habría visto arrastrado hacia el norte.


                  —Muy inteligente, tribuno. Prosigue.


                  —Mi deber era investigar, señor. Organicé a cuatro



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