Page 480 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 480

construidas  en  los  largos  soportales  que  corrían  a

            ambos  lados  del  Foro;  la  gente  paseaba  ante  los


            puestos, discutía con los vendedores y a veces incluso

            compraba  algo.  En  muchos  de  los  edificios  que

            rodeaban  la  plaza  había  obreros  trabajando  en


            andamios,  ya  fuera  pintando  paredes,  dorando

            columnas de madera o reparando tejados.


                  Néstor había observado que los romanos eran como


            hormigas obsesionadas por construir y como castores

            afanosos  por  transformar  el  paisaje.  Lo  había

            comprobado  en  el  viaje  desde  el  Circeo:  estaban


            trazando una calzada hacia Campania que, pese a las

            dificultades que les planteaban las Ciénagas Pontinas,

            no tenía nada que envidiar al Camino Real entre Susa


            y Sardes. Había miliarios en los que se informaba a los

            viajeros de la distancia recorrida y casas de postas, y en


            las zonas ya terminadas era casi imposible incrustar la

            punta de un cuchillo entre las juntas del empedrado.

            Gayo  Julio  le  había  explicado  también  que  cerca  del


            bosque  de  Diana  corría  un  túnel  que  perforaba  la

            montaña durante más de ocho estadios para desaguar


            el lago y evitar que en épocas de lluvias torrenciales el

            santuario se inundase. Era una obra que los operarios

            habían  emprendido  a  la  vez  desde  ambos  lados  del


            monte,  excavando  en  equipos  independientes  que

            habían terminado encontrándose en el corazón de la




                                                              480
   475   476   477   478   479   480   481   482   483   484   485