Page 485 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 485

—Heroica  no.  Lo  que  hizo  fue  un  crimen.  Roma

            depende del fuego de Vesta. Si no hubieran descubierto


            a Minucia y su pecado hubiese quedado impune, su

            impureza  habría  contaminado  todos  los  rituales  y

            sacrificios  de  la  ciudad  y  tarde  o  temprano  habría


            provocado  nuestra  destrucción.  Por  eso,  ahora  que

            Alejandro se acerca, el Pontífice vela con más celo que


            nunca  por  la  pureza  de  las  Vestales.  Si  queremos

            sobrevivir no podemos enojar de nuevo a la diosa como

            hizo esa inconsciente.


                  —Entiendo. He elegido una mala palabra.


                  —Os  admiro  a  los  griegos,  pero  sois  demasiado


            individualistas. —Escipión hizo énfasis en la palabra

            idiotikói—.  Un  romano  no  se  puede  comportar  así,


            debe pensar siempre en su familia y en la República.

            Esa muchacha sólo tuvo en cuenta su propio placer, y

            por eso pudo haber causado la ruina de la ciudad como


            causó la de su propio padre.


                  —¿Su padre también? ¿Qué le pasó?


                  —Minucio  Augurino  era  el  pontífice  máximo.  Él

            mismo  tuvo  que  condenar  a  su  hija,  ver  cómo


            desnudaban  su  espalda  en  público  y  cómo  la

            flagelaban. Pero cuando la enterraron viva, a pesar de

            que  él  había  cumplido  con  su  deber,  se  sentía  tan


            avergonzado  por  la  deshonra  de  su  familia  que  se

            encerró en su casa y no volvió a probar bocado hasta


                                                              485
   480   481   482   483   484   485   486   487   488   489   490