Page 492 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 492
apagadas—. El único placer que me quedaba era leer y
escribir. Las cataratas me lo han quitado.
—Ahora voy a examinarte el pecho. Pero, si todo va
bien, podría operarte los ojos.
Nicómaco se levantó a duras penas, auxiliado por
Boeto. Estaba muy delgado, casi esquelético. Néstor
pensó que no se debía a su constitución, sino a la
enfermedad que le aquejaba.
—No he oído hablar de ninguna operación que
pueda quitar la flema que me enturbia la visión —dijo
Nicómaco.
Néstor se levantó y ayudó al anciano a sentarse en
otro escabel.
—No es ninguna flema, sino una especie de cristal
que tenemos bajo la pupila y que a veces se ahúma,
seguramente por la vejez. El único remedio para curar
las cataratas es introducir una aguja afilada a través de
la esclerótica. Después, con una espátula muy fina se
empuja ese cristal hasta que cae al fondo del ojo. Casi
la mitad de los pacientes se quedan ciegos, pero uno de
cada cinco recobra buena parte de la vista.
—¿Vería mejor que ahora?
Néstor le quitó las fíbulas de ambos hombros para
descubrirle el tórax. Al viejo se le notaban las costillas
como a un moloso hambriento, pero en el lado derecho
492

