Page 585 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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del sueldo que les correspondía, y eso los meses que la

            pagaduría no se lo retenía o confiscaba con cualquier


            pretexto, que eran los más.


                  A partir de ese momento, la esgrima se convirtió en

            la nueva afición de Euctemón, sustituyendo a la más


            reciente, la geodesia, y a la astronomía. Del cometa no

            había vuelto a hablar. Su silencio, en principio, aliviaba

            a  Demetrio,  aunque  éste  no  podía  creer  que  su


            hermano estuviera tan tranquilo después de predecir

            que una roca gigantesca iba a caer sobre sus cabezas en

            cinco  meses.  Por  eso,  aprovechando  un  momento  en


            que estaban cortando leña y no había nadie cerca para

            oírlos, le preguntó si no tenía miedo.


                  —No —contestó él, mientras alineaba el tronco en


            el sitio y la posición exactos y lo giraba para no ver un

            nudo de la corteza que rompía su simetría.


                  —¿Por qué no? ¿No te das cuenta de que si morimos


            todos, tú también morirás?


                  Euctemón  le  miró  a  los  ojos  un  instante,

            aparentemente perplejo. Demetrio pensó que tal vez a

            su  hermano  no  se  le  había  ocurrido  llevar  a  cabo  el


            siguiente razonamiento lógico: si un cometa tan grande

            como  media  Creta  chocaba  contra  la  Tierra,

            seguramente mataría a todos los humanos; Euctemón


            era  un  ser  humano,  luego  seguramente  Euctemón

            moriría.


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