Page 633 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 633

rodeado por una columnata y sombreado por árboles,

            y allí, desde hacía años, Platón se reunía con su círculo


            de discípulos. Con el tiempo, el filósofo ateniense había

            comprado  un  terreno  aledaño  para  edificar  una

            pequeña propiedad. En ella vivía y en ella alojaba a sus


            estudiantes  predilectos,  incluidos  sus  amantes.  En

            cuanto a Aristóteles, aunque Platón no llegó nunca a


            sentir  atracción  física  por  él,  le  bastó  entrevistarlo

            media  mañana  para  comprender  que  nunca  había

            conocido  a  un  discípulo  con  tanto  talento,  ni


            probablemente  llegaría  a  conocerlo.  De  modo  que  el

            estagirita  fue  uno  de  los  pocos  afortunados  que  se

            instaló en la morada del sabio y pasó a pertenecer a su


            círculo interno.


                  Casi sin pretenderlo Platón, lo que había empezado

            como  una  especie  de  thíasos,  una  cofradía


            semirreligiosa, se había convertido en una institución

            más especializada donde se estudiaba no sólo filosofía,

            sino  también  dialéctica,  geometría,  aritmética,


            astronomía y armonía. Mientras Aristóteles estuvo allí,

            llegó a haber más de veinte estudiantes fijos, entre ellos


            dos mujeres, Lastenia y Axiotea. Una de las estancias

            de la casa en la que empezaron a guardar unos cuantos

            papiros se convirtió en una biblioteca que crecía día a


            día y que pronto hubo que ampliar. El propio Platón

            confiaba  más  en  la  memoria,  la  conversación  y  la




                                                              633
   628   629   630   631   632   633   634   635   636   637   638