Page 650 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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porque antes de que Aristóteles hablara supo cuáles
iban a ser sus palabras.
—No está orbitando en círculos como los demás
astros —dijo el anciano—. Ícaro está girando en espiral.
Y toda espiral acaba cerrándose en un centro.
—Así que el cometa va a estrellarse contra la
Tierra...
—Los dioses han decidido destruir de nuevo a la
humanidad, como ya hicieron varias veces en el
pasado. Yo no lo veré, Néstor. —Un acceso de tos le
interrumpió. Cuando recobró el aliento, dijo— : Pero si
el sueño que he tenido proviene de la puerta de cuerno
y es verdadero, la única salvación posible para todos
vosotros se encuentra en el mito de Er.
—¿Y por qué he de entregarle esto a Alejandro?
Aristóteles cerró los ojos y suspiró. Pasado un rato,
contestó haciendo un gran esfuerzo:
—Una vez se empeñó en consultar al oráculo de
Delfos fuera de la fecha lícita. La Pitia acabó
rindiéndose y le dijo: «Alejandro, eres irresistible».
Sólo alguien tan soberbio que se cree un dios puede
tener la audacia de escalar el cielo para enfrentarse al
destino.
Néstor agachó la cabeza. Por desgracia, sospechaba
que Alejandro, aquel dios entre los hombres, no viviría
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