Page 653 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 653

¡Qué casualidad tan oportuna! —Y añadió dirigiéndose

            a los lictores que tenían inmovilizado a Néstor—: Ese


            hombre no es ningún celta. ¡Soltadlo!


                  —No blasfemes, tribuno, si no quieres que tu cabeza

            ruede aquí mismo —respondió el dictador. Por su voz,


            Néstor se dio cuenta de que estaba borracho; lo cual no

            mejoraba  precisamente  la  situación—.  Si  ese  hombre

            no es celta, entonces es que yo soy persa. ¡Llevaos a los


            prisioneros  al  Tuliano!  La  sentencia  se  ejecutará

            mañana mismo.


                  Clea dirigió a Néstor una mirada de desesperación.

            Él trató de reconfortarla con algún comentario, pero no


            se le ocurrió ninguno. Demasiadas emociones para una

            noche.  Aristóteles  le  había  cargado  con  la


            responsabilidad de salvar a la humanidad, y ahora no

            era capaz de salvarse a sí mismo.


                  Cuando se llevaron a Agatoclea y a Néstor, Pérdicas


            suspiró,  extrañamente  aliviado.  Ni  siquiera  él  sabía

            muy  bien  por  qué,  pero  no  quería  que  el  médico

            regresara a Posidonia. Y, al fin y al cabo, ¿no era Crátero


            quien estaba al mando de la embajada? Que recayera

            en él su fracaso.


                  Crátero  se  acercó  al  dictador  con  las  manos

            levantadas,  para  que  quedara  claro  que  no  iba  a


            intentar agredirle. Papirio hizo un gesto a sus escoltas,

            que se apartaron.


                                                              653
   648   649   650   651   652   653   654   655   656   657   658