Page 662 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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insistía. Cuando le habló a su madre de la túnica y la
cinta verdes y añadió el detalle de que llevaba un
colgante en forma de escarabajo, ella le dijo que dejara
de inventarse historias, y que seguro que esos
pormenores se los había contado una esclava.
Últimamente, Neo tenía sus dudas. ¿Y si era verdad
que se lo habían contado y él, a fuerza de repetir tanto
en su cabeza aquellas imágenes, había llegado a creer
que eran un recuerdo de verdad? Pero el hecho era que
su primera memoria, auténtica o inventada, estaba
relacionada con la muerte, y desde entonces no había
dejado de obsesionarse con ella.
Tenía cinco años cuando su madre, que les contaba
muchas historias de mitología, les narró la de Asclepio.
Este médico, hijo del dios Apolo, estaba en casa de
Glauco, un paciente que acababa de morir tras una
larga enfermedad. Mientras andaba ensimismado
pensando qué podría haber hecho para curar el mal de
Glauco, una serpiente se acercó y se enroscó en su
bastón. Asustado, Asclepio le dio la vuelta al bastón y
golpeó el suelo con él hasta que consiguió matar al
reptil aplastándole la cabeza. Para su asombro,
apareció en el suelo otra serpiente que llevaba una
hierba en la boca, y dándosela a la primera la resucitó.
Asclepio le quitó la hierba y se la aplicó a Glauco, que
milagrosamente también revivió. A partir de ese
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