Page 670 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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mejor  de  los  Agriopaides,  pero  en  los  torneos  que

            organizaban  a  diario  casi  siempre  quedaba  entre  los


            ocho  primeros.  Entendía  que  su  hermano  quisiera

            vengarse de la humillación de su primer duelo; pero, si

            quería  poner  a  prueba  su  teoría  geométrica  de  la


            esgrima,  debería  haber  elegido  para  empezar  a  otro

            adversario más fácil.


                  —A  cinco  toques  —dijo  Cérdidas,  embrazando  el


            escudo.


                  Todos  los  demás  duelos  se  interrumpieron,  y  los

            soldados,  previendo  diversión,  formaron  un  círculo

            alrededor  de  la  arena.  Cérdidas  adelantó  el  escudo


            sobre su pierna izquierda y levantó la espada sobre la

            cabeza. Euctemón, en cambio, adoptó una guardia más


            baja. Por curiosidad, Demetrio se movió por el corro

            hasta colocarse detrás de Cérdidas, pues quería saber

            qué visión tendría éste de su hermano. Descubrió que


            la postura de Euctemón tenía su lógica, pues la espada

            quedaba prácticamente oculta tras el escudo.


                  —¡Empezad! —dijo Gorgo, que se había nombrado


            a sí misma árbitro del combate.


                  Cérdidas  debía  tener  prisa,  porque  adelantó  la

            pierna derecha y directamente lanzó un tremendo tajo

            contra la cabeza de Euctemón. Éste levantó el broquel


            para interceptar el golpe; al mismo tiempo flexionó la

            rodilla izquierda, se agachó bajo su propio escudo y,


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