Page 689 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 689

nada. Gayo Julio se encogió de hombros.


                  —En  ese  caso  se  quedarán  en  mi  poder.  Ya

            dispondré de ellos.



                  Ada estaba haciendo gestos para llamar la atención

            de Pérdicas. Éste se volvió y le indicó a Gavanes que la

            atendiera. Al cabo de un rato, su sobrino volvió con


            gesto escandalizado y le susurró al oído:


                  —Es algo muy grave, tío.


                  —¿No puede esperar?


                  —Esa  mujer  dice  que  el  médico  y  la  esposa  de

            Alejandro se han acostado.



                  Pérdicas enarcó las cejas, sorprendido, y luego soltó

            una carcajada. Al parecer, el adulterio era el deporte

            favorito de las esposas de Alejandro. No le sorprendía


            demasiado  la  infidelidad  de  la  joven.  Apenas  la

            conocía, pero la había visto coquetear descaradamente

            con Gayo Julio en la fiesta, y en cualquier caso era una


            griega  siracusana,  y  además  tenía  el  pelo  rojo.  Poco

            bueno se podía esperar de ella. Pero lo de Néstor sí le

            llamaba  la  atención.  Al  final  el  médico,  con  tantas


            ínfulas que se daba, había demostrado no ser más que

            un vulgar traidorzuelo esperando a que su señor no


            estuviera delante para apuñalarlo por la espalda.


                  —Ahora podrán fornicar todo lo que quieran en ese

            hoyo —respondió Pérdicas, en un arrebato de humor



                                                              689
   684   685   686   687   688   689   690   691   692   693   694