Page 696 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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marítimas? El Imperio Persa, pese a los vaticinios de los

            agoreros, seguía en pie, aunque ahora fuese el Imperio


            de Eskandar.


                  —Tus pensamientos casi hacen ruido —dijo Clea—

            . ¿Estás intentando recordar?


                  —En  cierto  modo.  Estoy  intentando  recordar  el


            futuro —contestó él, sin entender muy bien la razón de

            sus palabras. ¿Por qué debería conocer él el futuro?


                  —¿Qué futuro tenemos?


                  Él no supo qué decir. Al cabo de un rato, Clea le


            preguntó:


                  —¿La historia de Antígona la recuerdas?


                  —Creo que sí. ¿Por qué lo...?


                  Néstor comprendió de golpe y se calló. Por enterrar

            a  su  hermano  en  contra  de  sus  órdenes,  Creonte,


            regente de Tebas, había condenado a Antígona a ser

            sepultada  en  vida.  El  propio  hijo  de  Creonte,

            prometido  de  Antígona,  se  encerró  con  ella  en  el


            túmulo y la ayudó a ahorcarse con su velo, después de

            lo cual se arrojó sobre la punta de su espada.


                  —No  quiero  morir  enterrada  —dijo  Clea,  con  un


            hilo de voz, y apretó las manos de Néstor—.Y menos

            delante de tanta gente. —Lo entiendo.


                  —¿Qué  puedo  usar?  Me  han  quitado  el  cíngulo,





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