Page 725 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 725
manipulaba a otros; mas por otra parte se le erizó el
vello de la nuca al comprobar cómo su magia seguía
funcionando.
—Dime primero si combatirás a mi lado, amigo. El
rey de Esparta junto al rey de Macedonia. Dos hijos de
Heracles hombro con hombro.
—Lo haré, Alejandro —respondió Areo con fervor.
—Entonces te diré lo que quiero de ti y de tus
guerreros. Cuando llegue el momento de formar en la
batalla, os pediré algo que vuestra ley os ha prohibido
siempre.
—No te entiendo.
—Cuando lleguen los romanos, daréis un paso
atrás. Y luego otro, y otro, y otro más, hasta donde yo
os diga. Tendréis que retroceder, pero no por cobardía,
sino por disciplina. Retroceder en buen orden, sin
romper las filas. Como sólo los lacedemonios son
capaces de hacer.
—¿Retroceder? ¿Estás planeando algún engaño?
Tenía entendido que eras enemigo de las artimañas y
que antes de Gaugamela dijiste: «Alejandro no roba la
victoria».
—Ya que me citas a mí, yo citaré a uno de vuestros
grandes generales, Lisandro. Fue él quien dijo: «Donde
no llega la piel de león, ha de coserse un poco de piel
725

