Page 726 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 726

de  zorro».  —Areo  soltó  una  carcajada.  Alejandro  le

            apretó con más fuerza y le habló casi al oído—. Vuelvo


            a  preguntarte:  ¿Harás  lo  que  te  pido,  Areo,  nieto  de

            Cleómenes?


                  —Si  tú  me  lo  pides,  mis  espartanos  retrocederán.


            Pero una cosa te digo: no les pidas que le den la espalda

            a los enemigos, ni arrojen el escudo, porque jamás lo

            harán.


                  —Eso  no  os  lo  pediré,  amigo  mío.  Al  final  seréis


            vosotros  quienes  les  veáis  la  espalda  a  ellos,  te  lo

            prometo.


                  Cuando Areo se fue, Alejandro se acercó a la mesa


            y trató de apoyarse en ella. Pero la mano le resbaló y

            cayó al suelo. Cuando Lisanias acudió a ayudarle, tenía

            las pupilas tan dilatadas que parecían devorar los iris,


            y estaba temblando.


                  —Mi cabeza...


                  —¿Durante todo este rato no has podido ver nada?


                  Alejandro  asintió  y  trató  de  levantarse.  Un  paje

            entró, alarmado por el ruido, y Lisanias le dijo que le


            ayudara a llevar al rey a la cama. Aún se oían la música

            y los ruidos de la fiesta, y el paje preguntó a Lisanias si


            echaba a los invitados.


                  —No. Nadie debe enterarse. Y tú, si le tienes aprecio

            a  tu  vida,  no  dirás  nada  de  esto  —dijo  Lisanias  con



                                                              726
   721   722   723   724   725   726   727   728   729   730   731