Page 731 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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tropas del dictador los alcanzaban era un buen acicate
para seguir adelante.
El mismo día de su fuga, al amanecer, Néstor y Clea
se habían encontrado al pie del monte Albano con los
enviados macedonios. Fue una sorpresa para ellos, y
también para Pérdicas y Crátero. Todo había sido un
plan improvisado por Gayo Julio y Mirmidón, pero
ninguno de los dos fue muy locuaz con los detalles.
En el momento de aquella inesperada reunión,
Crátero había abrazado a Néstor con la fuerza de un
oso, e incluso se permitió la misma familiaridad con
Clea, pero Pérdicas les dirigió una mirada indescifrable
y comentó algo con el joven macedonio que le
acompañaba. Néstor se preguntó si el general
sospecharía algo de lo que había pasado entre ellos,
pero se dijo que era imposible. La única persona que
podía saber algo era Ada, y no había tenido contacto
con la embajada macedonia en ningún momento.
Gayo Julio había pedido a los feciales que se
apartaran bajo unos arbolillos para hablar a solas con
los macedonios.
—Es mejor así —les explicó Gayo—. Aunque están
tan indignados como yo con el sacrilegio que ha
cometido el dictador, es preferible que no sepan cómo
habéis escapado del Tuliano. De hecho, ni siquiera yo
quiero saberlo. Mientras os escolten los símbolos de
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