Page 735 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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quién eres.


                  Néstor ignoraba qué tenía que ver la respuesta de

            Mirmidón con su pregunta. Pero no pudo indagar más,


            porque una vez cargado el carro con el oro, Gayo Julio

            se despidió de ellos.


                  —Nos veremos en el campo de batalla —le dijo a


            Crátero.


                  —Eso espero —respondió Crátero—. Al habernos

            devuelto  a  los  prisioneros,  has  salvado  a  tu  ciudad.

            Cuando Alejandro entre en Roma, la respetará como a


            cualquier otra ciudad conquistada.


                  —Alejandro nunca entrará en Roma —dijo Gayo.


                  —Eso se decidirá en el campo de batalla.


                  —No  me  has  entendido,  Crátero  —respondió  el


            tribuno, meneando la cabeza—. Aunque nos derrotéis,

            la ciudad nunca se rendirá. Podéis aplastar a nuestras

            legiones,  pero  ni  aún  así  os  abrirá  sus  puertas.  Si


            Alejandro  quiere  conquistar  Roma,  antes  tendrá  que

            matar hasta al último romano.


                  Crátero asintió sin decir nada, aunque Néstor casi


            pudo  leer  sus  pensamientos.  Que  sea  como  vosotros

            queráis.


                  Después de despedirse también de Pérdicas, Gayo


            Julio tomó las manos de Clea y se inclinó.





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