Page 775 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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ejército es quebradiza. Mi hermana y Roxana eran muy

            populares.  Pero  temo  sobre  todo  su  reacción  por  la


            pérdida de Crátero. No puedo prescindir de un general

            como  Pérdicas.  Seguirá  siendo  el  jefe  de  los

            Compañeros.



                  —No lo merezco, Alejandro —dijo Pérdicas con voz

            débil.


                  —¡Por  supuesto  que  no  lo  mereces! Pero  lo  vas  a

            hacer,  y  me  vas  a  ayudar  a  ganar  esa  batalla.  —  Se


            volvió hacia los demás con ojos febriles—. Todos me

            vais  a  ayudar  a  ganar  esa  batalla.  ¿Estás  conmigo,

            Oxibaces?



                  —Sí —asintió él.


                  —Mejor. Eres tú quien me debe algo. Tu hermana

            intentó asesinarme.


                  —Tienes razón. Es un baldón sobre mi familia —


            dijo el bactrio, bajando la cabeza—. Si estuviera viva,

            yo misma la mataría. Pero ya no puedo hacer nada.


                  —Todos  podéis  hacer  algo.  Tú,  amigo  —dijo

            acercándose a Oxibaces y apretándole el hombro—, me


            ayudarás a subir la moral del ejército.


                  —No me puedo creer que haya llegado hasta aquí

            —dijo Demetrio. —Es la quinta vez que dices eso —


            respondió Gorgo.


                  Estaban al borde de la arena, en el sector este de la


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