Page 835 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 835

excelsos. ¡Si hubierais obedecido a vuestro rey, habríais

            alcanzado la perfección!


                  Demetrio  tragó  saliva,  y  se  dio  cuenta  de  que


            llevaba un rato sin respirar.


                  —Vosotros sois los mejores de entre mis hombres.

            —Alejandro  se  tapó  la  boca  por  el  lado  derecho  y


            añadió fingiendo que bajaba la voz—: Mejores aún que

            los hipaspistas. Por eso os he puesto aquí, en el corazón

            de  la  batalla.  ¡La  mayor  batalla  que  han  visto  los


            tiempos,  porque  enfrente  tenemos  a  los  mejores

            enemigos que podríamos soñar!


                  »Yo os quité el nombre, pero vosotros mismos os


            habéis dado uno, y a fe que os lo habéis ganado. ¡Mirad

            hacia  allí,  Agriopaides!  —dijo,  señalando  a  las  filas

            romanas—.  Os  tienen  tanto  miedo  que  han  formado


            sus legiones con cincuenta o sesenta hombres por fila.

            Por eso, para daros la ocasión de ganaros una gloria


            que eclipsará a la de los aqueos que tomaron Troya, os

            he  hecho  formar  así.  A  cada  uno  de  vosotros,

            Agriopaides,  os  tocan  quince  romanos.  ¿Os  vale  con


            eso o queréis que os traiga más enemigos?


                  —¡Deja  que  acabe  primero  con  mis  quince,

            Alejandro! —gritó Gorgo, y los demás prorrumpieron

            en carcajadas. Demetrio se dio cuenta de que también


            se  estaba  riendo,  pero  era  una  risa  histérica  que  le

            servía  para  relajar  el  temblor  que  subía  desde  las


                                                              835
   830   831   832   833   834   835   836   837   838   839   840