Page 97 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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en manos de Alejandro, tu padre me ha encargado que
vele por ti. No lo olvides y compórtate como una dama.
Si no sabes hacerlo, pregúntale a tu esclava, que tiene
más sentido común que tú.
Habían llegado ante el castillo de popa. Clea se
volvió hacia Calias y le clavó el dedo en el pecho.
—Es la última vez que me dejas en ridículo así. No
volveré a consentirlo. Y cuando lleguemos a Posidonia,
no quiero saber más de ti.
Él abrió mucho sus ojos de sapo y fingió un
escalofrío que le hizo temblar la papada. —¡Oh, ha
hablado la esposa real! Si tienes idea de lo que te
conviene, sobrinita, procurarás llevarte bien conmigo,
porque te vas a sentir muy sola en Posidonia. ¿Es que
no sabes lo que te espera? Alejandro nunca ha hecho
mucho caso de sus esposas, y para colmo tú sólo eres
la quinta.
¿O la sexta? He perdido la cuenta de su harén.
Con esto se dio la vuelta y la dejó en la puerta del
camarote. Clea se mordió el labio y respiró hondo.
Sí, sabía lo que la esperaba. Estaba bien informada
de la gran familia en la que había entrado a formar
parte. Alejandro tenía un hijo de Roxana la bactria, la
primera mujer con la que se casó: Alejandro Ego. De
Estatira la persa, otro varón, Ciro Amintas. Con
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