Page 138 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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beneficio. Examinó con cuidado el albarán. Estaba precedido

            por  un  encabezado  ilegible,  pero  la  información  se  había

            escrito a mano. Abrió un cajón del escritorio sin darse tiempo

            a pensar, revisando sin cesar el pasillo desierto, y sacó un
            abrecartas y una pluma. Rascó con sumo cuidado la rayita

            superior y el fin de la curva del número «5». Sopló el polvo

            de tinta y papel, y alisó cuidadosamente el albarán arrugado

            con la pluma. Después lo volvió y mojó en tinta la punta.

            Meticulosamente,  encauzó  la  base  del  guarismo,  y  la

            convirtió en líneas cruzadas.

                Cuando al fin terminó, se enderezó y valoró con ojo crítico

            su trabajo. Parecía un «4».


                Ya ha pasado lo difícil, pensó.

                Buscó algún contenedor a su alrededor, le dio la vuelta a

            los  bolsillos  y  se  rascó  la  cabeza,  pensativo.  Su  rostro  se

            iluminó y extrajo el  estuche  de sus gafas.  Lo abrió y lo

            rellenó  con  trozos  de  papel.  Entonces,  con  una  mueca  de

            ansioso  desagrado,  se  cubrió  la  mano  con  el  puño  de  la
            camisa y la metió en la caja. Sentía los bordes suaves de uno

            de los ciempiés entre sus dedos. Con el mayor cuidado y

            rapidez de los que fue capaz, lo arrancó de sus compañeros

            y lo depositó en el estuche. Cerró de inmediato la tapa sobre

            la frenética y diminuta criatura, y la aseguró con un cordel.


                Guardó el estuche en el fondo de su maletín, escondido
            detrás de los caramelos de menta, los papeles, los bolígrafos

            y los cuadernos.


                Volvió  a  atar  las  cuerdas  de  la  caja  antes  de  sentarse

            rápidamente a esperar. Se dio cuenta de que su corazón latía
            desbocado. Sudaba un poco. Inspiró profundamente y cerró

            los ojos con fuerza.



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