Page 293 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
P. 293

19

                El  constructo  que  había  barrido  el  suelo  de  David  y

            Lublamai durante años parecía que por fin estaba cediendo.

            Giraba  y  chirriaba  mientras  restregaba,  se  concentraba  en

            zonas arbitrarias del suelo, y las pulía hasta dejarlas como

            joyas. Algunas mañanas tardaba casi una hora en ponerse en

            marcha. Se quedaba colgado en bucles del programa, lo que

            le hacía repetir sin fin pequeños comportamientos.

                Isaac había aprendido a ignorar sus quejidos repetitivos y

            neuróticos. Trabajaba con las dos manos a la vez. Con la

            izquierda, anotaba sus nociones en forma diagramática. Con

            la  derecha  alimentaba  ecuaciones  en  las  entrañas  de  su

            pequeña máquina calculadora mediante las teclas rígidas y

            las tarjetas perforadas insertadas en la ranura de programas,
            que metía y sacaba a toda velocidad. Solucionaba el mismo

            problema con distintos programas, comparando respuestas,

            anotando las resmas de números.


                Los innumerables libros sobre vuelo que habían llenado
            sus estanterías habían sido reemplazados, con la ayuda de

            Teparadós,  por  un  número  igual  de  tomos  sobre  la  teoría

            unificada  de  campos  y  la  arcana  disciplina  de  las

            matemáticas de crisis.


                Después  de  solo  dos  semanas  de  investigación,  algo

            extraordinario  pasaba  en  la  mente  de  Isaac.  La
            reconceptualización llegó a él de forma tan sencilla que al

            principio  no  comprendió  la  escala  de  su  introspección.

            Parecía un momento pensativo como tantos otros, en el curso

            de un diálogo científico totalmente interior. El sentido del

            genio no solía descender sobre Isaac Dan der Grimnebulin

            como una fría descarga de luz brillante. Lo que ocurría era



                                                           292
   288   289   290   291   292   293   294   295   296   297   298