Page 312 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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del  mundo  tras  la  unión  con  su  propio  sueño.  Pero  había

            una...  una  enfermedad...  un  tumor...  —se  detuvo  para

            saborear  la  palabra  correcta—  en  el  vientre  con  ellos.

            Rebekh-lajhnar-h'k se abrió paso por la matriz justo después,
            o quizá al mismo tiempo, o quizá incluso antes. Es el... —se

            pensó  bien  la  traducción—.  Es  el  hermano-cáncer.  Su

            nombre significa «La fuerza en la que no se puede confiar».

            —Yagharek  no  narró  la  historia  popular  con  tonos

            chamánicos,  sino  con  la  voz  neutra  de  un  xentropólogo.

            Abrió  mucho  el  pico,  lo  cerró  abruptamente  y  volvió  a

            abrirlo—. Soy un proscrito, un renegado. Quizá... quizá no

            sea  sorprendente  que  vuelva  la  espalda  a  mis  tradiciones.

            Pero  debo  saber  cuándo  encontrarlas  de  nuevo.  Lajhni  es
            «confiar»,  «atar  firmemente».  No  se  puede  confiar  en  la

            Torsión, y no puede ser atada. Es incontenible. Lo he sabido

            desde la primera vez que oí las historias. Pero en mi... mi...

            en mi ansia, Grimnebulin, quizá recurra demasiado rápido a

            cosas de las que antes hubiera escapado. Es... difícil vivir

            entre mundos, no ser de ningún sitio. Pero tú me has hecho

            recordar lo que siempre he sabido. Como si fueras el anciano
            de mi bandada. —Se produjo una última y larga pausa—.

            Gracias.


                Isaac asintió lentamente.

                —De nada. Me... me alivia oírte decir eso, Yag. Más de lo

            que  te  puedas  imaginar.  No  hablemos  más  de  ello.  —Se

            aclaró  la  garganta  y  señaló  el  diagrama—.  Tengo  algo

            fascinante que enseñarte, viejo.




                En la luz polvorienta bajo la pasarela de Isaac, el técnico

            de  constructos  Orriaben  tanteaba  las  entrañas  de  la



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