Page 316 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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—De nada, señor —comenzó el hombre, pero Isaac ya se
había dado la vuelta y había desaparecido de la vista.
El técnico se dirigió lentamente hacia la puerta, la
mantuvo abierta y volvió a mirar el lugar donde se
encontraba el constructo, en las sombras de la gran estancia.
Sus ojos volaron un instante hacia arriba para comprobar que
Isaac se había marchado, y entonces trazó con las manos un
símbolo similar al de dos círculos entrelazados.
—Hágase el virus —susurró, antes de desaparecer en el
cálido mediodía.
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